El roble y el junco
La fábula «El roble y el junco», contada para niños carta a carta, con sus ilustraciones y la voz de Fabi. Al final, su moraleja.
Fabi te lo cuenta-

Carta 1 de 6
Dos formas de crecer
A la orilla de un estanque vivían un viejo Roble y un pequeño Junco. Roble levantaba sus ramas con orgullo y presumía de mantenerse siempre rígido. Junco lo escuchaba mientras sus hojas verdes se mecían suavemente.
RobleMírame: nunca me inclino. Así se demuestra la fuerza.
JuncoYo me muevo con el aire y mis raíces siguen aquí.
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Carta 2 de 6
Se levanta el viento
Una tarde, el viento comenzó a rizar el agua del estanque. Roble endureció sus ramas y se quedó muy tieso. A su lado, Junco empezó a inclinarse, siguiendo el movimiento del aire sin soltarse de la tierra.
Roble¡Voy a quedarme tan recto como siempre!
JuncoYo dejaré que el viento pase entre mis hojas.
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Carta 3 de 6
Raíces bien sujetas
Las ráfagas se hicieron más fuertes. Junco se dobló casi hasta tocar la orilla, pero sus raíces permanecieron firmes. Roble luchaba por mantener cada rama inmóvil y notaba cómo el viento tiraba de ellas.
Roble¡Cuánto me cuesta mantener las ramas quietas!
JuncoPuedo inclinarme sin perder mi sitio.
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Carta 4 de 6
Una rama en la hierba
Una rama fina de Roble crujió y cayó sobre la hierba vacía, sin hacer daño a nadie. El árbol siguió erguido, sorprendido. A su lado, Junco continuaba inclinado, dejando pasar las ráfagas por encima.
RobleMi rama se ha roto. Quizá no debía resistirme tanto.
JuncoAguanta con tus raíces y deja que tus ramas se muevan.
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Carta 5 de 6
Volver a levantarse
Poco a poco, el viento perdió fuerza y el estanque recuperó su calma. Junco se enderezó despacio, con todas sus hojas. Roble lo miró con curiosidad: aquel vecino pequeño había soportado la tormenta sin dejar de ser él mismo.
RobleTe has doblado mucho y vuelves a estar derecho.
JuncoCambiar de postura me ha ayudado a seguir aquí.
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Carta 6 de 6
Una nueva fortaleza
La luz dorada volvió a acariciar la orilla. Cuando llegó una brisa ligera, Roble dejó que sus ramas se balancearan. Junco se meció a su lado. Desde entonces, los dos compartieron la calma y aprendieron el uno del otro.
RobleSeguiré bien arraigado, pero dejaré moverse mis ramas.
JuncoEntonces podremos bailar juntos cuando llegue la brisa.
Juega a esta fábula en Fable Match
En el juego, cada carta de «El roble y el junco» se gana con las estrellas de los niveles y se arma como un puzle. Con todas, Fabi te cuenta el cuento en un libro y sus personajes hablan con su propia voz.
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